WarCraft 2: Tides of Darkness mejoró su antecesor en todos los aspectos

Warcraft 2: Tides of Darkness (1995) vio la luz poco más de un año después de su predecesor Warcraft Orcs & Humans. ¡Sólo un año! Y no, lo cambios y mejoras no fueron pocos, hubo un salto de calidad notorio. Si en lugar de hablar de pc, estuviéramos hablando de consolas, lo tacharíamos de salto generacional. Nueva historia, nuevas unidades, cinemáticas, mejoras gráficas y lo más importante; una gran mejora de las animaciones haciéndolas mucho más suaves y auténticas.

En cuanto al modo en solitario nos encontramos con la campaña orca y humana, continuando la historia de su antecesor. Así pues, con la muerte del Orchish Warchief Blackhand, su subordinado Orgrim Doomhammer se apresuraría a tomar el control sobre las fuerzas más poderosas de los orcos en Azeroth. A ellos, se les unirían los troles, ogros y goblins con la intención de cazar y destruir a los huidizos humanos.

Historia en WarCraft 2: Tides of Darkness

Por el bando de los humanos, Sir Lothar, a cargo de los ejércitos dispersos de Azeroth desde la muerte del rey Llane, llevaría a su pueblo a través del Gran Mar a las costas de Lordaeron. Allí volvería a reunir a las dispersas fuerzas humanas y forjaría nuevas alianzas con los elfos y los enanos con el objetivo de frenar a la Horda. Con ello, los jugadores pudieron disfrutar de nuevo de otro de los referentes en el género de los RTS. Para alegría de todos ellos, solo tendrían que esperar un irrisorio año para que Blizzard lanzara la primera y única expansión; Warcraft 2 Beyond the Dark Portal (1996). Por lo que tenemos en tres años, ¡Dos entregas y una expansión! ¡Quién te ha visto y quién te ve amiga Blizzard!

Evidentemente no es justo comprar épocas, en aquellos tiempos los avances gráficos y tecnológicos en general, eran mucho mayores y apreciables que hoy día. En esta ocasión, la Alianza aprovechando su reciente victoria destruyendo la puerta mística en Azeroth y descubriendo que la grieta que permite el paso de los Orcos a su mundo todavía existe, deciden aventurarse más allá del Portal Oscuro a tierras Orcas para poner fin a la amenaza de otra invasión por las hordas. A su vez, Ner’zhul, Jefe de Guerra del clan de la Luna de las Sombras, toma el control de las hordas en Draenor, y se dispone a reunir sus fuerzas en un intento de abrir portales a otros mundos, mientras pone de rodillas a las naciones de Azeroth…

Más mejoras

A parte de sumar dos nuevas campañas, una por bando y, continuar la historia, se agregaron nuevos héroes para cada bando, así como mejoras menores al juego base. De Warcraft 2: Tides of Darkness cabe destacar su editor de mapas con lo que ello conllevó, miles de mapas personalizados creados por y para la comunidad similar al que muchos de vosotros habréis disfrutado en Warcraft 3, aumentando así la durabilidad del juego hasta lo incalculable.

En cuanto al balanceo, ambas razas eran igualmente poderosas, ya que casi la totalidad de las unidades tenían su “copia” en el bando contrario. A excepción del paladín, el mago humano, el ogro mago y el caballero de la muerte. Unidades que sí marcarían la diferencia en un multijugador en línea que no funcionaría con garantías hasta la revisión de Warcraft 2, con la Battlenet Edition en 1999. Tres años después, en 2002, llegaría Warcraft 3 Reign of Chaos, pero de eso ya hablaremos otro día

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