¿Mi primera vez en WoW?

¿Primera vez en WoW? Me he perdido tantas veces en Azeroth que ya no recuerdo ni donde está el baño de mi casa. Puedo no abrir el mapa para viajar por Ventormenta, pero necesito el GPS para encontrar la sartén antiadherente. Así que obviamente no tengo recuerdos sobre el momento en el que apreté el botón “Entrar en el mundo” por primera vez. Bueno, bromas a parte. Vamos al lío.

Tengo claro dos cosas. La primera es que al ver el juego en casa de un amigo quedé fascinado. La segunda es que tardaría tiempo hasta poder jugar. Y efectivamente así fue, en aquella época no estaba bien visto el mundo del gaming. Videojuegos, consolas, ordenadores, etc. Nadie solía consumir este tipo de ocio y mucho menos permitírselo a los hijos. Luché mucho para tener acceso a internet y sobre 3º de ESO conseguí lo que quería.

Recuerdo que al tenerlo todo listo entré en WoW con los dedos cruzados, esperando a que no me diese ningún error y me despidiese de ver ese juego hasta dentro de unos años. Es lo que había, teniendo en cuenta el poder adquisitivo de un chico de 15 años. Aunque esta vez la historia acaba bien. Fui a parar a Tyrande, servidor recomendado, pero un colega de clase me dijo que estaba en Los Errantes. Así que ahí fue donde engendré mi primer personaje. Paladín Humano llamado Extyrk. ¿Queréis saber cómo acabó la historia?

Poco duró, vino otro chaval al día siguiente y nos dijo que estaba en Tyrande, así que borré ese paladín y fui a parar definitivamente a Tyrande, con el mismo Paladín Humano llamado Extyrk.

Ahora sí, éramos unos cuantos compañeros de instituto jugando al WoW, y yo el más peque. Me quedé fascinado con los Murlocs que había cerca de Villadorada y me enamoré de las planicies de Páramos de Poniente.

Aún así podéis disfrutar más sobre “Mi camino en WoW” en ¡el vídeo que he hecho explícitamente para esto!

Lo único que quiero decir aquí para acabar es lo siguiente: Al final este mundo de videojuegos e internet ha supuesto un gran cambio en mi vida, para bien y para mal al mismo tiempo. Emprender esta aventura no ha gustado a todos en mi entorno y tuve muchos conflictos, absurdos he de decir, la mayoría a raíz de la ignorancia. De hecho, algunos padres usan esto como método de manipulación o inflexión para hacer que el hijo haga lo que ellos quieren. Castigos lo llamaban. Al final he acabado trabajando como creador de contenido relacionado con World of Warcraft. Es demasiado paradójico. Así que saco una conclusión en claro: Nadie más que tu puedes decir que está bien o que está mal, y sobretodo, si vas a tomar esa responsabilidad, se consecuente con los resultados.

Estas son mis experiencias en World of Warcraft, sus enseñanzas, aventuras y desventuras, y sobretodo: El camino.

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