Si un fallo espacio-temporal hubiera dejado a la humanidad sin el año 1994 y todos sus acontecimientos no hubiesen tenido lugar, nuestra infancia habría sido mucho menos entretenida. ¿Sois capaces de imaginar una vida sin la serie Friends, las películas El Rey león, Forrest Gump o sin Playstation 1? Así es, en 1994 vieron la luz todas estas producciones junto al videojuego que da motivo al presente artículo, Warcraft Orcs & Humans.

Veinticinco años han pasado y nos encontramos a las puertas de recibir la versión Reforged del tan maravilloso Warcraft 3, el mejor juego de estrategia según la no tan humilde opinión del autor que escribe estas líneas y no, no tengo intención de argumentar mi postura en esta ocasión, ya que hoy es momento de echar la vista atrás y hablar del origen del universo Warcraft.

Warcraft Orcs & Humans nació de la imaginación o, más bien de la interpretación, de los mundos Warhammer y Dungeons & Dragons por las tres cabezas pensantes que fundarían en 1991 una empresa llamada Silicon & Synapse, Michael Morhaime, Allen Adham y Frank Pearce. Espera, espera, ¿Silicon & Synapse? Sí, no fue hasta 1994 cuando se renombró y pasó a conocerse como Blizzard Entertainment Inc., año en el que vería la luz el primer videojuego de la saga Warcraft.

Pero, ¿Por qué un RTS —Real Time Strategy—? Michael, Allen y Frank vieron en ese momento un vacío sin ocupar en el mercado, ya que el último lanzamiento de este género, el Dune 2, ya llevaba un par de años en el mercado. Ya conocemos el por qué un RTS y el por qué de su ambientación fantástica y, con un desarrollo de no mucho más de un año, Blizzard comenzó sin saberlo una franquicia que acabaría sumando fans a lo largo de todo el mundo.

El disco del juego se vendió dentro de una caja de cartón de las típicas de la época, junto a un maravilloso manual de unas 80 páginas (los manuales de antaño eran lo mejor del mundo mundial) que te explicaba cómo jugar, las diferentes unidades orcas y humanas y el contexto del juego según cada bando.

El juego disponía de dos campañas, una para los orcos, otra para los humanos y el modo multijugador. La historia de las dos campañas era prácticamente la misma, difiriendo en el que al final el bando victorioso era aquel con el que estuvieras jugando. Por tanto, tuvieron que hacer una de ellas canónica y la elegida fue la de los orcos, con la diferencia de que el rey de los humanos moría como se narraba en la campaña de los humanos. “Han llegado mensajeros y te han informado de graves noticias. El rey Llane yace muerto este día, asesinado por la traidora Garona, como Guardian de Stormwind.” La historia de este videojuego, con ciertos añadidos, daría forma al guion de la película Warcraft: El origen estrenada en 2016.

El juego hoy en día ha quedado obviamente desfasado y cualquiera que lo pruebe verá lagunas por todos los lados, pero hay que tener en cuenta lo que supuso hace 25 años. Pero, detened la lectura un momento e imaginad que perdéis la memoria de los últimos 20 años y comenzáis a jugar por primera vez a vuestro juego favorito sin saberlo. Uff, ¿menuda grata sorpresa os llevaríais verdad?

Entráis por primera vez al juego y escucháis “Bienvenido al mundo de Warcraft” junto a una música épica, le dais a comenzar campaña y ahí tenéis, vuestra primera misión en un mundo desconocido y, todo esto después de haber leído el estupendo prólogo del manual que acompañaba al disco dentro de la caja. Comenzáis con unos peones y sin perder tiempo les ordenas recoger oro, madera, construyes tu primera barraca y entrenas a tus primeras unidades. Te has pasado jugando con soldaditos de plástico tus pocos años de vida y de repente tienes un ejército digital dispuesto a seguir tus órdenes. Los más viejos del lugar sabrán de qué estoy hablando y, ¡joder, qué maravilla! Y… que alguien me recuerde que pasaba con el teléfono si estabas utilizando el router para jugar por internet… jiji.

Aún así, por mucho que la nostalgia tenga su lugar, no vamos a negar que el Warcraft original está desfasado comparado con los RTS más modernos en todos los aspectos. Siete unidades para cada bando, desbalanceado, las arqueras y las catapultas eran demasiado poderosas y sólo podías construir en la carretera o al lado de otro edificio, no había smart click y sólo podías tener 4 unidades en el grupo.

En cuanto a la narración, si bien es verdad que los prólogos que aparecen en el manual son geniales, dentro del juego es breve y sólo aparece antes de comenzar cada una de las 12 misiones de cada una de las campañas.

Se podría decir que Warcraft Orcs & Humans no fue el creador de los RTS y que su universo está inspirado en Warhammer y Dungeons and Dragons, sin embargo, fue el que le dio el empujón que necesitaba al género de la estrategia y el que lo revolucionó asentando las bases para sagas como Age of Empires, Starcraft y además sería de su sucesor Warcraft 3 y su editor de mapas del que nacería el género más jugado hoy en día; el MOBA —Multiplayer Online Battle Arena— . Warcraft no sería el mejor videojuego del género, pero fue el que estableció las bases del futuro de este.

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